La Manoli.
Mi experiencia militar tuvo la inconveniencia, tremenda inconveniencia , de haberme obligado a estar alejado de mi pareja, mi familia, mis amigos, mis estudios, mi profesión y todo lo demás, pero habiendo asumido todo eso, ya que no quedaba otra, fue una experiencia gratificante y salpicada de anécdotas y relativo bienestar respecto a la mayoría que allí penaba. Como quiera que ya tenía atesorados dos trienios de trabajo en la banca , mi experiencia en asuntos administrativos no necesitaba mayor carta de presentación. De este modo, nada más aterrizar en el campamento en el que iba a pasar los siguientes quince meses, me "ficharon" para las oficinas del batallón, contraviniendo todos los consejos que me habían hecho acerca de no presentarme voluntario a nada y hacerlo como "experto administrativo", decisión que me propició un tratamiento privilegiado durante los siguientes largos quince meses. En nada y menos, me hice con la gestión administrativa diaria del b...